domingo, 6 de mayo de 2018


MOLINOS HARINEROS EN PORTUGALETE?

 ¿Existió en Portugalete algún molino?

 El siguiente documento del año 1837, localizado en el AHMP, y que corresponde con el tiempo de la primera guerra carlista, aunque de una manera no muy clara y explícita, me plantea  dudas sobre la existencia de algún molino en Portugalete, o en sus alrededores más cercanos.

Memorial presentado al ayuntamiento de la Noble Villa de Portugalete por Don Manuel Sáenz solicitando la debida autorización para construir un molino en el arroyo que discurre en el punto llamado de la Varrera con jurisdicción en dicha Villa.

Manuel Sáenz, vecino de esta Noble Villa…. Con la mayor atención hace presente, que en el punto llamado de la Varrera, baja en tiempo de invierno y cuando llueve bastante en el  verano, un arroyo con aguas, en el cual y justo al frente, en las casas que existen en dicho sitio, en cuyo arroyo quisiera el exponente fabricar un pequeño molino para moler trigo y borona. Este edificio es de precisa necesidad y mucho más en las presentes circunstancias que estando cada instante interceptado el paso por los rebeldes para que los vecinos de esta Villa puedan ir a moler a los inmediatos y por otra parte expuestos a que les sean robados los granos como ha sucedido ya en el camino y en el molino.

Reiteradamente suplico que por bien de su bondad, y por el beneficio que la presente pueda atraer al vecindario de esta Villa, por las razones señaladas, se sirva mandar concederme licencia para poder fabricar un edificio molino para poder hacerlo de la de trigo y borona, estando a satisfacer lo que se tare el sitio que ocupe. Así espero de la notoria justificación.

Manuel Sáenz, Portugalete 23 de septiembre de 1837”. AHMP L98-1

Al no haber constancia de su construcción esta demanda debió de ser desestimada.

Por otra parte tomando en cuenta la lista de vecinos de los años 1746 y 1795 del libro de Mariano Ciriquiain – Gaiztarro, Monografía histórica de la muy Noble Villa y Puerto de Portugalete, así como del censo de policía de Portugalete del año 1824, si se puede con estas referencias afirmar que no existía en estos años ningún vecino de profesión molinero, ni vecino de Portugalete que en los terrenos de la Villa fuera propietario de molino alguno.

Mariano Ciriquiain, nos relata con respecto a la relación de propietarios de fincas urbanas y de alquileres de la Villa.

 " En el año 1795 el Ayuntamiento hizo una curiosísima estadística de la propiedad urbana de la población. comprendía la relación de casas habitables, agrupadas en calles, con expresión del número de pisos, bodegas y camarotes de cada una. refería también los nombres de sus propietarios, administradores y los de los inquilinos que las ocupaban, con las rentas que satisfacían. Era todo un amillaramiento. En su encabezamiento se consigna que no figuran en la relación, fábricas, molinos, ni ferrerías, por no existir ninguna en la Villa.."

Sin embargo si encontramos alguna referencia aislada en forma de toponimio que pueda hacer mención a este asunto. Una actual, en el callejero de Portugalete, una calle denominada Molinos de Viento en el barrio de Repélega, y por otra parte, una referencia lejana en las Ordenanzas del año 1459 llegadas a nuestros días gracias a Fray Martín de Coscojales, en la referencia y en forma de la palabra Molinar.

“CAP. 100, que vaya el agua al molinar por do solia e que non se coja en el camino.

Yten ordenaron e mandaron que ningunos homes nin mujeres mozos nin mozas vecinos nin foranos non sean osados de vedar que non vaya el agua al molinar nin de coger agua ningunas viñas e heredades de la dicha villa fasta el dho molinar nin lavar ropa nin otra cosa ninguna so pena de cien maravedíes por cada vegada”.

Y para encontrar el primer referente de molino con Portugalete, hay que acudir a la Carta Puebla que Doña María Díaz de Haro, en el Privilegio de Portugalete formado en Bilbao en el año 1333.

“La Señora cedió a los pobladores y a sus hijos y descendientes, todas las tierras, huertos, viñas, molinos y canales situados dentro de sus  límites, para que los poseyeran por siempre, sin ninguna mala voz, con exclusión de las gentes extrañas, que no podrían hacer dentro del término ferrerías, pastos, seles ni población alguna.”

 Estos límites distinguían los de tierra y los de mar. Los primeros quedaban determinados por el monte Urdibay y los puntos de Arbelzaga, Urbelfermoso, el collado Cerezo y el río Lombar, y los marítimos desde la desembocadura de este río hasta Mañacoz, y en la ría desde Luchana, que es donde empezaba Bilbao.

También indicaba esta Carta Puebla, que” si algún poblador levantara molino o pusiera rueda en el égido del señor, toda la molienda del primer año sería para él, pero en los siguientes quedaba obligado a compartir los beneficios obtenidos, por mitades, con el dueño del égido”.

Desde su fundación, Portugalete fue un puerto dedicado al transporte y a la actividad comercial, fuente de su riqueza a diferencia de sus pueblos vecinos. Esta actividad le permitía estar bien provisionada de trigo y cereales de Castilla, con unas Ordenanzas satisfactorias para ambas partes. Situación que duró hasta mediados del siglo XVIII, en el que Bilbao se erigió como puerto comercial de referencia.

Portugalete, en su aspecto rural fue un pueblo vinícola, extendiendo sus viñedos a La Florida y Abacholo  y si atendemos a lo indicado por Marcos Escorihuela y Conesa en el libro “Topografía de Portugalete” del año 1871, “la cebada y la avena, casi no se las conoce, y el trigo no merece mencionarse, solo el maíz tiene su preferencia, produciendo algún beneficio su cultivo”. Aquí con el apunte que el maíz, nuestra borona, se comienza a cultivar en el norte de la península a comienzos del siglo XVII.

 La escasez de ríos con cierto caudal en la Villa, y el Ballonti y el arroyo de Pando no cumplían la función para mantener un molino de agua con cierta solvencia, solo deja la duda y posibilidad, si la realidad fuera así, de la existencia de algún molino de viento en uno de los varios altos de Portugalete. Bien en La Florida, en los terrenos de la familia Castet o en las cercanías al lugar donde en el año 1874 se construyó el Fuerte San Roque.
 Un ejemplo de molino de viento es el molino de Aixerrota es un molino de viento situado en los acantilados de La Galea, en el municipio de Getxo.
El molino se construyó en el año 1727, con motivo de una prolongada sequía que afectó al Señorío de Vizcaya a principios del siglo XVIII. Al parecer, un inglés ávido de dinero, construyó un molino de viento que no necesitara agua para moler el trigo. Una vez que la sequía hubo pasado, los molinos tradicionales volvieron a tener grano que moler y con el paso de los años el molino de Aixerrota se dejó de emplear con ese fin.
La arquitectura del molino poco tiene que ver con los típicos molinos de viento de La Mancha. Mientras que los molinos manchegos son de forma cilíndrica, los vizcaínos en general tienen forma de cono truncado. Por otro lado, los molinos vizcaínos son bastante más tardíos que los manchegos, pues mientras estos últimos datan de finales del siglo XVI, los vizcaínos fueron construidos en el XVIII.
La arquitectura del molino poco tiene que ver con los típicos molinos de viento de la Mancha. Mientras que los molinos manchegos son de forma cilíndrica, los vizcaínos en general tienen forma de cono truncado. Por otro lado, los molinos vizcaínos son bastante más tardíos que los manchegos, pues mientras estos últimos datan de finales del siglo XVI, los vizcaínos fueron construidos en el XVIII. (Wikipedia).

Del libro de Antonio Brea" Relato del ataque a Portugalete en la campaña del Norte", encontramos una referencia sobre la presencia de un molino en Portugalete en el siguiente texto"  10 de enero de 1874, consiguieron los carlistas incendiar dos casas del grupo del Cristo desde una nueva batería colocada a la altura de la cortadura del molino"

Y dicho y expuesto lo anterior, de la misma manera que el hidalgo don Quijote, Alonso Quijano, vio unos gigantes en unos molinos de viento, a uno le gustaría ver unos molinos harineros donde alguna vez debieron de existir.

Aurelio Gutiérrez Martín.

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